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La nuez y la fresa, ambos con un gran corazón y necesidad de conexión

La Nuez y la Fresa representan el reto más grande que tenemos los seres humanos: Ablandar nuestro Corazón y abrir nuestra Mente. A veces todos nos comportamos como una Nuez, somos duros para abrirnos, conectarnos y compartirnos. En otras ocasiones somos como las fresas: frágiles, suaves y muy fáciles de maltratar. Cuando estamos siendo Fresas somos vulnerables y es más fácil conectarnos con el sentimiento; sin embargo, al compartir con una Nuez nos topamos con una coraza rígida e impenetrable.

Para poder hacer una conexión profunda y lograr un diálogo enriquecedor, podemos aprender a pasar de uno a otro (de Nuez a Fresa y viceversa). ¿Qué estoy siendo hoy? ¿Estoy siendo como una Fresa o como una Nuez? Sentir o abrirse es sanación, pero en ocasiones tenemos que ser Nuez para sobrevivir y evitar que se nos lastime en aquellos momentos en que nuestra vulnerabilidad nos amenaza.

“Amar con la mente y pensar con el corazón” – Sai Maa

Acuérdate que tienes todo, lo único que hace falta es compartirlo porque para conectar hay que compartir.

 

Vivimos constantemente preocupados por el futuro, cargando con nuestras historias del pasado y repitiendo básicamente lo mismo, esperando resultados diferentes. Aún así buscamos sentir paz en medio de la tormenta o alegría en medio de la oscuridad. ¿Cómo podemos abrazarnos para vivir en el aquí y ahora, amando lo que es?

La cultura en la que vivimos nos ha hecho creer que tenemos que evitar el dolor y huimos por miedo a sentir. Para lograrlo, recurrimos a comer, ir de compras, gastar dinero, ejercer poder, tomar bebidas alcohólicas o incluso utilizar substancias psicoestimulantes, es decir, todo aquello que bloquee los sentimientos. A los hombres, en general, les cuesta más trabajo lidiar con los sentimientos que a las mujeres, porque culturalmente se interpreta la expresión del dolor con lágrimas como una debilidad. Ellos son más como la nuez: duros de abrir por lo que tienen dificultades para expresar el dolor. Las mujeres, por lo general, somos más fáciles de maltratar como las fresas… cualquier cosa nos puede afligir.

El primer paso es aceptar nuestros temores y miedos, reconociéndolos y enfrentándolos. Es aconsejable hacer diariamente algo que nos de temor para así poder vencer nuestros miedos. Procuremos ser una contribución todos los días, digamos hoy voy a servir al universo, hoy digo sí puedo, hoy tomo bastante agua, hoy doy abrazos a la mayor cantidad de gente posible, hoy respiro largo y profundo cada vez que tengo un pensamiento que me atemoriza.

Otro de los pasos es aprender a sentir el dolor, reconociéndolo, respirándolo y aceptándolo con compasión y misericordia por uno mismo. Cuando amas con la mente, no tienes tantos pensamientos, amando lo que es.

Debemos hacernos conscientes de nuestros sentimientos para así poder conectar con los demás y poder sanar. Sentir es sanar.