© Chateo del Corazón

BIENESTAR

El bienestar del ser humano depende del balance, la armonía y el equilibrio del cuerpo, espíritu, mente y corazón.

Cuerpo

En el caso de nuestro cuerpo, debemos ser conscientes que éste necesita suficiente movimiento físico para mantenerse en estado óptimo y una alimentación apropiada a nuestras necesidades para lograr un buen rendimiento. Hoy en día sabemos que la dieta puede salvar tu vida. ¿Cuántas veces no has escuchado que somos lo que comemos, bebemos y lo que pensamos?

Nuestro cuerpo está compuesto de un 75% de agua y si ésta es insuficiente en nuestro cuerpo, ocurren un sin fin de malestares y desequilibrios, incluyendo dolores de cabeza y estreñimiento. Existe mucha literatura que corrobora que el agua es la cura a muchos males. Cuando te duele la cabeza, ¿acaso te preguntas si has tomado suficiente agua?

Nuestro cuerpo necesita del sueño reparador de cada noche. Es aconsejable 8 horas de sueño, preferiblemente entre 11 PM y 7 AM.

Nuestro cuerpo alberga nuestro espíritu, por eso, cuidar de este significa proteger nuestro espíritu.

Nuestro cuerpo tiene su propia inteligencia y con nuestra ayuda y cuidado, esta inteligencia se puede desarrollar más. Sabemos que las plantas son inteligentes y, por ejemplo, tomar jugos verdes por la mañana o comer más plantas y más vegetales incrementará la inteligencia celular de nuestro cuerpo, logrando así decidir mejor.

 

 

Espíritu

Para nuestro espíritu, hay múltiples aspectos que podemos incluir, siendo uno de ellos la meditación. Este es un medio que crea consciencia de nuestra manera de ser, de ver y de amar. Aceptar donde estás sin resistirte a lo que es, porque todo es perfecto, completo y no falta nada… aunque tu mente crea que no es así.

Nuestro espíritu nos permite conectar con la naturaleza para poder apreciar en ella la creación.

En nuestra sociedad materialista y pragmática, conectarnos con nuestra dimensión espiritual se convierte en una labor esforzada que nos exige planificación y disciplina, para poder tener el tiempo de conectarnos con un Poder Superior, cualquiera que sean nuestras creencias.

 

 

Mente

Nuestra mente es importante porque “somos lo que pensamos”. Una forma de mejorar nuestra mente es proveerle los nutrientes y aminoácidos que necesita para funcionar adecuadamente. Una mente sana necesita una dieta completa y balanceada con una buena hidratación. Como dice el Dr. Daniel Amen, debemos cambiar nuestra mente para cambiar nuestro cuerpo. Respirar es lo más simple y a la vez lo más complicado. Respirando es cómo podemos controlar nuestro estrés y ¡lo mejor de todo, es gratis!

La mente requiere de entrenamiento, como dice el Dr. Jack Kornfield, la mente es como un perrito al que hay que entrenar con la práctica. La mente quiere explorar por todos lados y puedes disciplinarla a aquietarse y esto es a lo que llamaríamos el ejercicio de la meditación.

Podemos aumentar nuestra resiliencia y el bienestar con el esfuerzo y práctica, por lo que es preciso encontrar un lugar donde la mente sea menos reactiva.

Hay evidencia científica acerca de los efectos benéficos de practicar mindfulness y la respiración para lograr  una vida más plena.

El Dr. Rick Hanson, experto en neurociencia, nos explica cómo los pensamientos negativos son cómo el velcro – se adhieren y cuesta trabajo despegarlos. Y por el contrario cómo los pensamientos positivos, son como el teflón… no se pegan.

La buena noticia es que la mente se puede cambiar como lo demuestra la ciencia de la Neuroplasticidad.

 

 

Corazón

“Las cosas más bellas y mejores del mundo no se pueden ver, ni siquiera tocar, se deben sentir con el corazón.” – Helen Keller

El corazón, además de un órgano, es una fuente de poder espiritual, por lo que debemos tener valor para seguir nuestro corazón y confiar en nuestra intuición, dejando a un lado las opiniones de los demás. Nuestro corazón necesita de la música, la risa y la conexión con otros seres para vivir en armonía.

El latir de tu corazón es la energía de la vida misma, es una fuerza que impregna toda la materia y une a todo y a todos. El corazón es donde sucede toda la acción y por eso, si mantenemos el corazón abierto, nuestra vida será más rica, satisfactoria y exitosa.

Cuando estamos en contacto con nuestro corazón, podemos llevar una vida más plena porque la inteligencia divina descansa sobre éste y no en el intelecto.

Nuestra vida se ilumina cuando nos desconectamos de la mente y nos disponemos a sentir y conocer con el corazón.

“He aquí mi secreto. Es muy simple. Sólo vemos bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.” – Antoine de Saint Exupery