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RELACIONES

“Compartir nuestra vida duplica nuestra felicidad y compartir las penas nos divide la pena” – Proverbio Sueco

Qué maravilloso es saber que tenemos el 100% del poder para transformar nuestras relaciones actuales y el 100% de la responsabilidad de crear buenas y nuevas relaciones. La relación se convierte en extraordinaria cuando el amor surge espontáneamente y cuando no nos aferramos a nuestros puntos de vista y a creer que nuestra manera de pensar es la única correcta. Esto es lo que hace posible que nuestras relaciones tengan un nivel superior de comunicación.

Escuchar con respeto las opiniones de las distintas personas que nos rodean, nos abre nuevos espacios, desde los cuales podemos construir una comunicación más abierta y efectiva. Siempre es posible descubrir y aprender herramientas que nos ayuden a transformar nuestras relaciones actuales y a crear nuevas tan enriquecedoras como las soñamos.

Ser personas auténticas nos permite perdonarnos y perdonar a los demás; nos acerca a nuestros seres queridos y nos abre a una comunicación más poderosa y profunda. La integridad significa ser honesto con uno mismo, para luego así poder ser honesto con los demás, porque así honramos nuestra palabra y cuando no la cumplimos, rectificamos para poder transformar nuestras relaciones.

El obstáculo más grande que existe en nuestras relaciones es el concentrarnos en lo que no nos gusta de ellas. Amar es una decisión que tomamos conscientemente, es un verbo que se practica con las acciones. Amamos cuando simpatizamos y empatizamos con el prójimo. Y amamos cuando alineamos nuestros pensamientos con nuestro corazón.

Nuestros pensamientos deben ser guiados por nuestro corazón: sentimos, empatizamos y simpatizamos.

La buena noticia es que podemos crear siempre nuevas relaciones y transformar las existentes de manera que éstas nos hagan sentir más felices y vivir una vida más plena y más serena. La comunicación se mejora instantáneamente cuando decido no defenderme, no atacar y sólo me dedico a preguntar y escuchar. ¿Parece sencillo, verdad?

Yo creo que escucho. Sin embargo, cuando el otro habla y yo estoy pensando en lo que voy a decir, en como exponer mi puntos de vista, en mis planes y argumentos, solo oigo pero no escucho.  Escuchar conscientemente es un reto que podemos aprender.